
Un largo pasillo, empedrado y oscuro. De repente dos puertas. Dos pomos brillantes de acero, dos ideas, dos miradas, dos mundos. Dos puertas. ¿Cuál abrir? Deseo y razón. ¿Cuál elegir? Siempre se había dejado llevar por el deseo. Era hora de que usara la razón, el pensamiento, la cabeza, como quien dice.
Acercó la temblorosa mano al pomo de la puerta de la derecha. Estaba apunto de tocarlo cuando, de repente, la otra puerta se abrió y una ráfaga de viento lo arrastró a través de ella hacia el vacío. Nada, vacío, ambición, pecado, malicia, eso era todo lo que quedaba de él ahora que se había marchado.
Entonces apareció un pequeño papel que decía:
Desconocido:
Ten mucho cuidado con estas puertas. Nunca desees la razón. Mejor, razona el deseo.
Firma:
‘‘El Diablo del Cielo’’
Rocío Foltran.

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